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IDEARIO PARTIDO POLÍTICO SOLIDARIDAD NACIONAL

Desde el inicio de la historia el hombre ha vivido en sociedades asentadas en territorios definidos. La vida en común, el dominio de su medio ambiente y los intercambios que se han producido entre individuos y los grupos son los factores que han permitido que la humanidad evolucione desde la tecnología primitiva de la prehistoria hasta los avances de la civilización actual; desde las formas más simples de gobierno hasta las modernas concepciones de los Estados de hoy; desde los intercambios comerciales más sencillos hasta la complejidad de la economía globalizada, desde las manifestaciones más primitivas de la cultura humana hasta los grados de desarrollo que conocemos hoy.

Esta relación entre individuos y sociedad no ha estado libre de conflictos que en muchos casos no han podido resolverse y que han determinado la desaparición de culturas, civilizaciones y grupos humanos enteros. Por el contrario, aquellas sociedades que sistemáticamente han logrado superar sus conflictos construyendo consensos traducidos en objetivos claros, han alcanzado los más altos niveles de desarrollo en beneficio de sus propias poblaciones.

Vivir en sociedad supone, en todos los casos armonizar los intereses de los individuos con su entorno, diferenciar funciones y roles, incentivar liderazgos, normal actividades, crear reglas que permitan solucionar las diferencias. Es decir, organizar la institucionalidad política del grupo para permitir no solo la supervivencia sino, sobre todo, el bienestar común y el desarrollo.

En nuestro territorio, la conquista española del Imperio Incaico fue un acontecimiento traumático que estableció una brecha persistente entre vencedores y vencidos. A lo largo de tres siglos de vida colonial prevaleció un orden cultural, social, económico y político derivado de aquella ruptura inicial. Durante los 192 años de vida republicana se pusieron de manifiesto las enormes dificultades que enfrenta el Perú para constituirse en una nación integrada.

Sabemos que el Perú surge como resultado de múltiples procesos de desarrollo cultural y que el Siglo XIX no es la continuidad del siglo XVIII imperial, es otra cosa.

Más que continuidad fue ruptura y recomienzo, muchas veces fracturado por el incremente de las desigualdades tanto económicas como siales y políticas. No es solo la desigual distribución del ingreso, es también el diferenciado nivel de acceso a los derechos entre conciudadanos.

Un factor que se encamina a la corrección de estas diferencias surge del emprendimiento popular. Es innegable el rol que ha tenido y tiene el proceso migratorio en la transformación de las condiciones sociales de la sociedad  peruana: en 1940 el 35% de nuestra población residía en zonas urbanas  y el 65% en rurales para 1993 los porcentajes se han invertido pasando a ser 70.4 y 29.6% respectivamente.

El país ha pasado de ser fundamentalmente rural e eminentemente urbano. Este proceso ha sido condicionado por la búsqueda  de mejores condiciones de vida: educación, salud y oportunidades laborales. Y se vio reforzado con la  violencia terrorista.

De otro lado debe señalarse que el desarrollo desigual no solo debe ser tomado como problema es, asimismo, reto y fuente de oportunidades.

En ese sentido, el país actual representa el esfuerzo de miles de mujeres y hombres que van creando fuentes de riqueza, ampliando las oportunidades laborales a partir de iniciativas privadas que, además de generar valor mejoran el posicionamiento social de las personas incorporándolas al reconocimiento como ciudadanos.

PERSONA Y DEMOCRACIA INTEGRAL

SOLIDARIDAD NACIONAL considera a la democracia y dentro de esta al modelo republicano como los mejores sistemas de organización política del poder civil.

Reafirmamos a la plena vigencia de conceptos como: el reconocimiento del sufragio universal, obligatoriedad de la separación de poderes, imperio de la ley y de las instituciones legítimas, respeto irrestricto de las libertades individuales y de los derechos humanos como elementos esenciales de la estructura de las sociedades democráticas contemporáneas.

La democracia es el mejor sistema político de naturaleza representativa que brinda a lso ciudadanos capacidad efectiva de conocer y controlar todas las esferas del poder y la sociedad como condición esencial para la plena vigencia del Estado de Derecho. Ello implica una armónica relación entre el poder democráticamente constituido, las organizaciones de la sociedad y los ciudadanos concretos que trascienda el simple ejercicio periódico de actos de sufragio y busque una real participación ciudadana en todas las manifestaciones de la vida nacional.

Así como la democracia moderna no puede ser separada de la plena vigencia del Estado de Derecho y del respeto a los derechos humanos, tampoco puede desligarse de la ejecución de los proyectos individuales y colectivos. Es decir, postulamos la construcción de una democracia integral que no solo sea política sino también económica y social, dirigida a lograr el bienestar de todos los habitantes y pueblos, procurando la satisfacción de sus necesidades vitales y de sus aspiraciones legítimas.

La democracia integral es concebida no solo como un fin en si misma sino, asimismo, como un medio para alcanzar el bienestar. En consecuencia la democracia integral es mucho más que un régimen de gobierno, es mas que un método para elegir y ser elegido. Su sujeto, mas que el volante, es el ciudadano el cual debe acceder armoniosamente a sus derechos políticos, sociales, económicos y culturales.

La ciudadanía supone sujetos autónomos y responsables que tiene derechos y obligaciones consagrados en las leyes y que se ejercen plenamente en armonía con el orden social.

En consecuencia postulamos que el eje central de atención y protección es el ser humano, todos y cada uno de los individuos específicos que conforman nuestra sociedad, sea cual fuere su situación en ella. Ello implica, en forma simultánea, afirmar nuestra concepción del derecho a la igualdad entre todas las mujeres y hombres sin distinción de causa o situación.

EL ESTADO

El Perú es la resultante de variados procesos históricos culturalmente ricos y diversos. Sobre esta base se reconoce como Estado unitario, democrático yd e régimen republicano. La construcción de este Estado fue concentrada tanto en la toma de decisiones como en la administración de los recursos y capacidades productivas; en su desarrollo ello generó enormes desigualdades entre sus poblaciones y ausencias estatales en amplias zonas del territorio nacional. Estas situaciones deben corregirse a fin de que exista una plena correspondencia entre la población representada y la institución que organiza el ejercicio del poder.

SOLIDARIDAD NACIONAL  afirma que el Estado como titular de la nación es el soberano del patrimonio natural y cultural pero que todas las personas pueden acceder a su usufructo individual o colectivamente. En consecuencia el Estado es el principal responsable de la defensa y conservación de ese patrimonio y garantiza que su uso no ponga en peligro su integridad, afecte nuestros derechos soberanos o genere situaciones que atenten contra  los intereses comunes.

En consecuencia se necesita construir un Estado fuerte; es decir, un Estado con real presencia en todas las zonas del país y que al mismo tiempo sea eficiente y eficaz contando con recursos adecuados y una burocracia con real capacidad administrativa racionalmente distribuidos en los tres niveles de gobierno: local, regional y nacional.

SOLIDARIDAD NACIONAL  rechaza toda acción de cualquier individuo o grupo que actúe en detrimento del Estado, beneficiándose así mismo o a terceros; sea este perjuicio de carácter económico, material o moral.

SOLIDARIDAD NACIONAL  aspira a forjar una nueva cultura política capaz de construir una sociedad democrática que combine justicia social y resultados concretos, es decir, democracia con resultados con el propósito d satisfacer las demandas nacionales.

Postulamos la igualdad entre todos los individuos y rechazamos toda forma de dominación, marginación, discriminación y/o segregación sea cual fuere; aun más, proclamamos la necesidad de combatir en forma activa cualquiera de estas manifestaciones por atentar contra principios básicos de la condición humana.

Rechazamos toda forma violenta de ejercicio político reconociendo la capacidad monopólica del Estado a ejercer mecanismos coactivos dentro de la ley con la finalidad de preservar la integridad de las personas, la continuidad de la nación y la preservación del sistema democrático.

Es responsabilidad del Estado garantizar que todos los niños y jóvenes tengan acceso a un sistema educativo nacional que asegure una oferta sustentada en principios humanistas con alta calificación técnica. Es decir, la sociedad justa que postulamos tiene obligación de otorgar a todas las personas igualdad de condiciones y de oportunidades, especialmente en el plano de la educación para garantizar la formación de los ciudadanos que el país requiere.

Asimismo afirmamos que es deber del Estado garantizar condiciones de salud de la población nacional a través de políticas articuladas de salud pública con participación de agentes privados; además es responsabilidad del Estado el cuidado de la calidad de vida especialmente en lo que significa saneamiento ambiental e infraestructura básica.

ECONOMÍA

SOLIDARIDAD NACIONAL reafirma el respeto a la libertad individual como fundamento de cualquier desarrollo social; tiene que quedar entendido que el ejercicio de los derechos de uno terminan donde comienzan los derechos de los demás, puesto que el objetivo final es lograr el pleno bienestar del individuo en armonía con el bienestar colectivo.

SOLIDARIDAD NACIONAL  postula el ejercicio de la libertad económica y, por consiguiente, el derecho de los individuos a generar y disfrutar de la riqueza y de la propiedad privada, superando las barreras de acceso a la producción de bienes y servicios, garantizando un ejercicio racional de la competencia y evitando que las posiciones de dominio generen injusticias que afecten el interés colectivo. Sin embargo el Estado debe cumplir una tarea indispensable impulsando las políticas nacionales y sectoriales de desarrollo para garantizar la satisfacción de las necesidades básicas de nuestra población y superar las condiciones de indigencia y desigualdad. En síntesis apostamos por una economía social de mercado.

Pero no solo el libre juego de la oferta y la demanda puede garantizar el cumplimiento de nuestros legítimos objetivos de crecimiento, desarrollo económico y social, también es imprescindible la participación del Estado, pues éste no puede quedarse como un simple espectador de economías estancadas o de masas críticas de pobreza que se expanden a riesgo de hacer peligrar la propia estabilidad nacional.

Por ello debe ser preocupación del Estado salir de los círculos viciosos de la pobreza para incorporarse a los virtuosos de la prosperidad. Esto no quiere decir que el Estado pueda gastar más de lo que efectivamente recauda ni que pueda concertar préstamos hipotecando desaprensivamente a las generaciones futuras, por ello condenamos las medidas por parte del Estado.

Reafirmamos, pues que el bienestar de unos no puede sustentarse en la miseria de otros. En consecuencia, no es tolerable la existencia de situaciones de hambre e indigencia; más todavía, no es posible el desarrollo de la democracia donde predominan situaciones de pobreza y desigualdad.

Postulamos que es vital aporte de los migrantes internos en el nuevo rumbo de la sociedad pues éstos han generado un nuevo tipo de acción social denominado emprendimiento popular que está modificando las estructuras sociales del país.

SOLIDARIDAD NACIONAL reconoce que hoy el emprendedor popular ha dejado de ser el marginal y se ha convertido en un motor de redistribución de la riqueza, ejerciendo como efecto benéfico el cerrar brecha de desigualdad con sus aportes en todos los ámbitos. De esta manera al proceso de integración social se le ha sumado los de creación de valor y riqueza, permitiendo la aparición de experiencias exitosas cada vez más determinantes en el desarrollo nacional.

Otra característica de este proceso es la profesionalización de estos sectores generando conglomerados en diferentes sectores de actividades de transformación, modificando una economía tradicionalmente extractiva y primaria en una emergente emprendedora y con visión empresarial.

En consecuencia el Estado tiene la obligación de defender el empleo existente y promover la creación de puestos de trabajo digno puesto que la inversión en la generación de empleo influye en la reducción de la pobreza y asegura el bienestar de nuestra población.

El trabajo no solo dignifica al hombre sino que es el instrumento para transformarlo en agente económico activo con capacidad de producción, consumo y ahorro en un escenario que erradique a la pobreza como parte del paisaje y que elimine la dádiva como vehículo de envilecimiento u manipulación.

JUSTICIA SOCIAL

SOLIDARIDAD NACIONAL postula un Estado donde los ciudadanos tengan la convicción de ser gobernados con corrección y justicia, donde los ciudadanos sientan que son tomados en cuenta, que participan en la construcción de las decisiones que les atañen.

Nuestro desarrollo histórico ha creado o mantenido exclusiones sociales que es imperativo subsanar. No es suficiente la declaración lírica de la igualdad ante la ley, es indispensable que el concepto de igualdad se complemente con el de equidad.

La igualdad pretende crear condiciones de oportunidad equiparadas pero se puede igualar en la injusticia, en la pobreza y/o en el rechazo. El concepto de igualdad que postulamos es el de igualdad de oportunidades en condiciones similares y homogéneas. Si este principio nos e cumple debe complementarse con el de equidad con la finalidad de que cada quien sea tratado en función de sus necesidades sobre la base de sus capacidades.

La inclusión social es así un medio para lograr la justicia social equiparando condiciones. El Estado debe entonces intervenir hasta lograr condiciones de igualdad como factor esencial de Justicia Social a fin de que todas las personas puedan ser reconocidas como ciudadanos de pleno derecho que son atendidos como seres humanos.

SOLIDARIDAD NACIONAL  postula que, en el plano de las necesidades básicas de carácter social es importante promover la participación privada; no obstante el Estado tiene responsabilidades ineludibles en la generación y conservación del empleo, la educación, la salud y la sanidad pública; en el cuidado del medio ambiente y de la calidad de vida.

En consecuencia sostenemos que todos los sectores sociales, actuando solidariamente, deben afrontar y superar estos problemas para construir una sociedad justa que sustente el desarrollo nacional y erradique los gérmenes de violencia que se nutren de las desigualdades sociales. Ello para propiciar las condiciones que permitan la auténtica integración de nuestra sociedad con pleno respeto de las diversidades culturales existentes a fin de forjar la nación que anhelamos los peruanos.

EL CUIDADO DEL MEDIO AMBIENTE

Es necesario reconsiderar la relación del hombre con su entorno natural. Son múltiples las alertas que nos conducen a replantear la relación entre desarrollo y medio ambiente: el recalentamiento del planeta, el estrés hídrico, las modificaciones de las condiciones climáticas, la necesidad de reducir las emisiones de gases contaminantes, el tratamiento de los residuos sólidos y de las aguas hervidas, entre otras.

SOLIDARIDAD NACIONAL sostiene que no puede haber desarrollo sin armonía con el medio ambiente. Los procesos de producción en masa e industrialización no pueden estar ajenos de la responsabilidad que tenemos sobre la calidad de vida de las personas y los grupos sociales ni sobre el cuidado de la diversidad ecológica como garantía de vida y de nuestro patrimonio.

Debemos, pues renovar nuestro compromiso con el futuro del planeta propiciando un desarrollo sostenible donde el Estado sea enérgico en combatir actividades que proporcionan la degradación ambiental, pongan en riesgo la vida. Deprenden las áreas forestales y/o contaminen las aguas.

El Estado debe ser garante de la conservación ambiental preservando la biodiversidad natural y asegurando las condiciones indispensables de su racional aprovechamiento en armonía con los intereses presentes y futuros de la nación.

LA MODERNIDAD

Solidaridad nacional  DEL MISMO MODO QUE ASUME TODOS LOS APORTES UNIVERSALES CONSIDERA CON IGUAL ATENCIÓN LA LECCIONES DE NUESTRA HISTORIA Y LAS REALIDADES concretas de nuestra población y territorio. Por lo tanto sostenemos que las tendencias mundiales, caracterizadas hoy por la interdependencia y la globalización, deben conciliarse y adecuarse a nuestros intereses como nación

Consideramos que la verdadera modernidad consiste en que el ser humano asuma sus enormes posibilidades y sea capaz de superar las condiciones de pobreza y desigualdad. Para ellos, los mecanismos del mercado siendo necesario resultan insuficientes. Es necesaria la participación del Estado orientando y fijando prioridades a la inversión social que no debe entenderse como subsidio a lo más necesitados ni como una dádiva en el ejercicio de prácticas populistas, sino como un instrumento para generar igualdad de oportunidades.

SOLIDARIDAD NACIONAL reafirma su convicción de la importancia de la familia como célula básica de la sociedad y su rol esencial en la formación del individuo.

Señalamos nuestra convicción que la sociedad del futuro será una sociedad basada en el conocimiento; por esta razón el acceso a la educación y elevar el grado de formación de las personas es indispensable como instrumento para el desarrollo de las capacidades de la población.

EL PARTIDO COMO INSTRUMENTO SOCIAL

SOLIDARIDAD NACIONAL se constituye como agrupación política para transformar la realidad nacional, entendiendo que los partidos son vehículos para formar la cultura política de los pueblos, un canal indispensable para la difusión de los derechos individuales y colectivos, un lugar de encuentro entre las concepciones y proyectos de los ciudadanos.

Todo ello implica una nueva concepción de partido político entendido como una organización de servicio al ciudadano, que transfiere poder y no lo acumula y que se constituye como un canal natural para la expresión de la voluntad política. De aquí que construimos un partido abierto  a todas las ideas, el cual recibe la contribución de todos los ciudadanos y no solo de sus militantes, aspirando a forjar una gran concertación nacional con todas las fuerzas democráticas en la que mayoría y minorías confluyan planteándose retos que obliguen a todos.

La política y los partidos deben expresar las aspiraciones de los movimientos sociales en la perspectiva de metas globales de transformación del orden social.

Así pues, postulamos construir una organización de ciudadanos y no solamente de electores que busca transformar las relaciones entre el pueblo y el Estado para lograr que la política sea efectivamente representativa de las demandas sociales.

Los postulados de este ideario servirán de base para la redacción de los lineamientos de planes de gobierno y de acción partidarios.